Para el estudioso Elías Rubio (Arquitectura del agua. Fuentes de la provincia de Burgos, Editorial E. Marcos, Burgos, 1994) “la extraordinaria importancia que tuvo esta fuente y los numerosos elementos adicionales que la componen, necesarios para la vida cotidiana de la villa salinera, hacen de ella (…) el más completo conjunto etnográfico de la provincia referido al aprovechamiento del agua de las fuentes”.
Refiere también el autor citado, de cuya obra de donde tomamos buena parte de los datos de este aporte, que es común en la provincia de Burgos que las fuentes públicas vayan acompañadas de lavaderos y abrevaderos de gran valor etnográfico. De entre estos casos, el de Poza de la Sal es “el más espectacular y complejo”. Y es que “no sólo fue concebido para el tradicional uso público de las personas y los animales, sino que, además, con la inclusión de sencillos acueductos las aguas sobrantes de lavaderos y abrevaderos dieron vida a cierta industria pozana y sirvieron también para el riego de las huertas”.
Con un buen estado de conservación, el conjunto de Fuente Vieja o Fuente Buena (popularmente, “los lavaderos”) al que nos referimos está situado en la parte baja de la villa de Poza de la Sal, casi en el mismo fondo del valle de las salinas y bajo la carretera que sale del pueblo en dirección al Páramo de Masa. Se accede por el camino que baja desde el edificio de la Administración de Salinas (actualmente Casa de Cultura) hacia las salinas.
Brota el caudal que alimenta el complejo de dos pares de caños situados en la pared rocosa, revestida de sillería, que se encuentra debajo de la citada carretera del Páramo. Uno de los pares, según se puede apreciar en la fotografía, está enclavado en una especie de cueva.
El conjunto consta de cuatro pilas de lavado de buena piedra, un abrevadero y diversos canalillos de comunicación, así como de un acueducto final por donde, antaño, el agua sobrante era dirigido a algunos artefactos fabriles que hubo en el hondo del valle salinero. En la actualidad el agua sobrante es aprovechada por una Hermandad de Regantes para riego de las huertas próximas.

No consta el origen de esta obra pero el citado Elías Rubio recoge en su libro una tradición, de la que no existen pruebas documentales, según la cual fue obra de una cofradía llamada de San Enrique, a cuyos frailes el Ayuntamiento pagaba un canon por la explotación de la fuente.
Sea cual fuere su origen, lo cierto es que en las “Respuestas Generales al Catastro de Ensenada” (1752) se contiene una mención que bien puede estar referida a este conjunto. Aparece en el Asiento en el Libro de lo Real de los Bienes del Concejo”, en el apartado de “Pensiones”:
“Que están asignados para limpiar las pilas de la fuente, veinticuatro (se entiende, reales)”.
Más explícito es el “Diccionario geográfico-histórico de España formado por la Real Academia de la Historia” que según la referencia de Elías Rubio, quien a su vez cita de Cadiñanos (“Cuatro pueblos en el diccionario de Tomás López. Briviesca, Castrojeriz, Melgar de Fernamental y Poza de la Sal, Boletin de la Institución Fernán Gonzalez, Tomo LXV, Año 1993, pág. 137), contiene la siguiente mención:
“En todos los términos hai fuentes y buenas aguas, la que surte (se refiere a Poza de la Sal) es muy abundante, fluie por un caño para el cántaro, por otro para un bebedero de ganado, por dos a una pila de 40 pies en quadro que sirve con otra inmediata para lavadero de ropa de uso ordinario, de esta sigue otra en que se laba la ropa de enfermos y de esta a otra en que se laba la verdura y de esta a otra igual en que se laban vientres, callos, etc y de una y otras se forman dos ramos de aguas con que se han regado siempre todas las huertas, tanto de sujetos particulares, como de los hortelanos, que han surtido el pueblo de toda verdura”.
Y más adelante dice que
“la particularidad de la fuente actual es que sale devajo de las mismas salinas, sin percibir salobre alguno, mui fresca en verano y cálida en invierno, prueba de su profundidad”.
Por su parte, Pascual Madoz en su “Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar” (Tomo XIII, Madrid, 1849) dice lo siguiente:
“Hay también en las afueras de aquella, una fuente abundantísima y de agua delicada, con pilones para beber las caballerías, y un lavadero cómodo y bien construido”.
Tiene también interés la “Memoria de las obras para la rectificación de la fuente de la villa de Poza”, fechada en 1875, que, tal y como reseña Elías Rubio en su trabajo, se conserva en el archivo del Ayuntamiento.
Esta Memoria contiene el siguiente plano de planta de todo el sistema, realizado y firmado en 1875 por Manuel Carrasco:
Aparecen en el plano, según hace notar Elías Rubio, dos lavaderos (el F y el E) que en la actualidad no existen, lo que indicaría que el proyecto no se llevó a cabo. De interés resultan también la aparición en el plano de tres tenerías junto a los lavaderos y la existencia de una pescadería en la pared por la que fluye el agua. De este establecimiento, que aprovecharía el frescor de la cavidad, no se guarda memoria en el pueblo, aunque el P.Feliciano Arteaga en su imprescindible “Poza de la Sal y los pozanos en la Historia de España” menciona como “desde hace muchos siglos Poza cuenta con un establecimiento de pescado fresco que se traía directamente de los puertos de Laredo y Bilbao por “mulatero” que ordinariamente ponía el Ayuntamiento” (pág. 103).
De lo que sí existe memoria en Poza de la Sal, nota Rubio, es que a principios del siglo XX era el sereno municipal el encargado de la limpieza de las pilas de la fuente.
También se recuerda que los lavaderos recibían la mayor afluencia de lavanderas los lunes, llegando a reunirse hasta cien mujeres, que madrugaban para poner el rodillero. En los años 6o y principios de los 70 era todavía común el uso de los lavaderos y era uno de los lugares más animados del pueblo, donde además podían conocerse, de “buena fuente”, las últimas novedades ocurridas en la villa salinera.
El acueducto romano
Por el mismo acueducto al que se conducen las aguas de Fuente Vieja, los romanos llevaban el agua hasta Salionca / Flaviaugusta, el antiguo asentamiento situado en la falda del Cerro del Milagro, a media legua de la actual Poza de la Sal. Así lo ha documentado Julio Martínez Santa-Olalla (“Antigüedades romanas de Poza de la Sal (Burgos)”), quien afirma que “la actual fuente de Poza de la Sal -Fuente Vieja- fue la que, con su caudal abundante, proveyó a las necesidades de la población romana.
El acueducto partía de la actual fuente, salvando en seguida la estrecha barrancada de la Torca con tres arcos de piedra de desiguales dimensiones, según puede verse todavía en la actualidad. En estos arcos se puede reconocer algo de obra romana, aunque las sucesivas reconstrucciones realizadas a lo largo de los siglos han ido modificado su configuración originaria.


Salvada la Torca, continuaba después el acueducto por las huertas hasta el término de la Reina, que da vista al Santuario de Pedrajas. En este trayecto se conserva el nivel normal y se trata de un conducto hecho en la tierra con unos 60 cm de lado. De él queda aun algún resto, que ha sido señalado en los últimos tiempos, según puede verse en las imágenes.
Del término de la Reina al del Milagro ha de salvarse el vallejo de Valdélez, de unos 400 metros, y aquí el acueducto se elevaba con una arquería de gran altura (hasta 15 metros en algunos sitios) a fin de abordar el Cerro del Milagro por su lado sur.
Hay que señalar también que al acueducto mereció la atención de Andrea Navaggero (“Viaje por España (1524-1526″), que en su descripción de los alrededores de la villa de Poza, en la que estuvo prisionero por orden del emperador Carlos I, hace la siguiente mención:
A media legua de Poza hay un collado, y desde su falta al río Omino, que pasa cerca, se ven ruinas de una población antigua, y por el camimo una cañería rota que conducía a este lugar el agua que atraviesa las salinas de Poza.
Por su parte, Martínez Santa-Olalla transcribe en las notas de su trabajo ya citado parte de un manucrito firmado P.G.B. y fechado en Poza de la Sal el 12 de octubre de 1787, en el cual se contiene la siguiente referencia al acueducto:
31…el agua se lleva a las huertas por tres arcos de piedra que dispuso el Arte antiguamente sobre la tal Torca; hay unos canales por las que se ve caminaba en lo antiguo dicha fuente por un conducto de argamasa caliza y piedra pequeña de tamaño de nueces, y tres cuartas en cuadro, una baja al término de Rana -no Rana, sino Reina, o, al menos, hoy en día Reina- que da vista al Santuario de Pedrajas y la Vieja, y a trozos se demuestra el tal conducto, que según el estilo que tenían los romanos en sus fábricas, fueron hechura de éstos; se juntan en el puente nuevo que da bajada a la villa de Salas.
Hay otra mención antigua al acueducto, en concreto de 30 de junio de 1806, en la carta que el alcalde de Poza, Pedro Pablo de Echevarría y Zárate, dirige al Primer Secretario de Estado, Pedro Cevallos, en el asunto de los hallazgos arqueológicos de 1806. El texto de la carta aparece recogido en el estudio “Una necrópolis tardorromana descubierta en 1806 en Poza de la Sal (Burgos)” de Fernando Pérez Rodríguez-Aragón y Mª Francisca Represa Fernández (Sautuola, nº XII, Santander, 2006). La referencia es la siguiente:
A este sitio (se refiere a la que entonces se conocía popularmente como “ciudad del Milagro”) vajan las aguas de una copiosa Fuente q. hay en la villa, y sirven, y se aprovechan, en el riego de Hortaliza; y se advierten en algunas partes de la dirección especialmente cercanas a la Fuente, trozos de aqueductos de aquella argamasa, compuesta de pedregales, y cal mui fuerte, q. siven en el día de parte de mampostería en las paredes de diversas huertas.
Finalmente y al mismo asunto de los hallazgos de 1806 corresponde otra referencia al antiguo actueducto, contenida en este caso en Informe solicitado por la Real Academia de la Historia a Miguel Angel Ortiz Otañez. Se trata de una descripción geográfica e histórica de Poza, fechada el 11 de julio de 1806 (transcribimos directamente del original del documento, perteneciente al archivo de la Real Academia de la Historia; Signatura CAIBU/9/3942/02(14):
(…) Y es que ahí hubo una gran ciudad, que no denominándose en aquel sitio por alguno de los historiadores y geógrafos antiguos, e ignorándose ciertamente dónde estuvo la gran población de Cantabria, de indicios que allí fue su asiento, se infiere del gran acueducto que en estos últimos años del siglo 18 se ha descubierto en la villa de Poza, del cual se conoce descendía desde la montaña, donde hoy están las salinas hasta dicho término, hasta donde hoy conduce las copiosas y cristalinas aguas, que fertilizan el suelo, hallándose muchas magníficas losas labradas con más de una tercia de diámetro taladradas para arriba, y por abajo, y con encaje unas con otras para que no se filtrase el agua; dispuesta su argamasa con tanta trabazón, que parece petrificada; y no podía menos de ser para una gran población y rica por su corte; de esas lápidas se han sacado varias para la nueba obra del Hospital, que se halla a la salida para Burgos, y aún he visto otras entre las viñas que dirigen en recto al citado término de Milagro y Nuestra Señora de Pedrajas.
Fotos históricas
Completamos esta información con algunas fotos históricas. Se trata de una imagen de los tres arcos que aun se conserva del acueducto y de dos imágenes de lavanderas en plena labor.











